Stranger Things es todo lo que amamos del terror ochentoso

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por leandro chico | @leanchico | mas notas del autor

Gracias a su nueva serie original lanzada el viernes pasado, Netflix nos trajo a la mente imágenes de películas de los ’80 entrañables: desde aquellas sostenidas por la pluma de Stephen King (Cuenta Conmigo) o amparadas por el ingenio de Steven Spielberg (E.T., Los Gonnies, Poltergeist), pasando por John Carpenter (La Cosa) y hasta las apuestas más recientes de J.J. Abrams.


Stranger Things nos activa la nostalgia ochentosa positivamente y por mérito propio, recuperando desde la narrativa, la estética, la música y los recursos técnicos esos clásicos que se retorcían entre el miedo y lo sobrenatural, que nos generaban adicción y por los que íbamos al videoclub del barrio para “alquilarlos” una y otra vez.

La historia de ocho episodios, disponibles en Netflix desde el 15 de julio, fue creada por los hermanos Duffer,  es decir, Matt y Ross Duffer (Wayward Pines, Hidden), quienes son los guionistas y directores, además de productores ejecutivos junto a Shawn Levy y Dan Cohen a través de 21 Laps Entertainment. Situada a mediados de los ’80 en Indiana, gira en torno a la desaparición de Will Byers, un niño de 12 años que, después de pasarse un día entero jugando con sus amigos de escuela Mike, Dustin y Lucas, se tropieza inesperadamente con una figura escalofriante en el bosque, que lo persigue hacia su casa. Allí mismo, sin ningún familiar que lo socorra, desaparecerá inexplicablemente.

Estos son los primeros minutos de Stranger Things, que relata ese anochecer que va a convulsionar al pueblo de Hawkins:

A partir de entonces, su madre Joyce (interpretada por Winona Ryder) se presenta ante el comisario Hopper (David Harbour) para denunciar el hecho pero, si bien se inicia un rastrillaje y la comunidad se involucra en la búsqueda de Will, ella decide transitar su propia exploración para resolver el misterio, que la enfrenta con presencias inexplicables, comunicaciones con el más allá y con los límites de la cordura.

El drama de la madre se contrasta con la investigación y la aventura que emprenden Mike, Dustin y Lucas para recuperar a su amigo. Por supuesto, el grupo rescate no sería el mismo si no se hubieran topado con “Once”, una extraña niña de pocas palabras que huye de “gente mala” y que encuentra refugio junto a los tres. Con el tiempo, ellos descubren poderes increíbles en ella, quien se vuelve una aliada para resolver el misterio detrás de la desaparición de Will.

El relato contiene el mix indicado para este tipo de producciones: persecuciones, comunicaciones con el más allá, adolescentes que solo piensan en tener sexo y estar de fiesta, el bullying escolar combatido por la revancha de nerds, gente detrás de las paredes, un bosque lo suficientemente tenebroso como para albergar monstruos o mundos paralelos y un instituto de investigación secreto y sin escrúpulos que opera frente al desconocimiento de todo un  pueblo.

Stranger Things no es sólo un logrado homenaje con identidad propia, también es nuestro escape a un mundo fantástico, con una realización de época impecable que nos interpela y emociona honestamente. Lloramos con la desesperación de la pérdida, nos asustamos con la impunidad de las fuerzas ocultas, nos emocionamos con la gesta de la amistad y celebramos la victoria frente a los espíritus endemoniados.

Winona Ryder, con esa fuerza con la que nos conquistó a través sus primeros trabajos en Beetlejuice, Grandes Bolas de Fuego y Escuela de Jóvenes Asesinos, justamente en los ’80, saca provecho de este protagónico que la pone en el candelero nuevamente. Al igual que Ryder al comienzo de su carrera, quien brilla y se destaca por sobre todo el reparto es la pequeña Millie Bobby Brown, en el papel de “Once”. Magnética y con gran cantidad de recursos expresivos, esta joven promesa se roba la serie casi sin parlamento. Un hallazgo ella y el personaje que interpreta.

Si, además, tenemos en cuenta que el programa tiene una banda de sonido alucinante y también que a lo largo de los ocho capítulos suenan clásicos de The Clash, Joy Division, Peter Gabriel, New Order, Foreigner, Toto y Corey Hart, tenemos más excusas para aplaudir esta nueva apuesta de Netflix.

Hasta el momento, la compañía no oficializó una segunda temporada, aunque con la repercusión entre los televidentes y el aval casi unánime de la crítica, se supone que no tardarán en hacerlo. Por lo pronto, lo que sí sabemos, es que los hermanos Duffer tienen muchísimo material sin explorar que no pudo abordarse en estos episodios, ya que se ocuparon de poner el foco en la desaparición de Will. Los creadores confirmaron recientemente a una publicación extranjera que se imaginan la segunda temporada como una secuela más que una típica continuación de la primera.

Por lo pronto, no te pierdas Stranger Things, cuyos capítulos ya están subidos a la plataforma de streaming más popular del mundo.