Sharon Van Etten: universo de confesiones y honestidad folk

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por leandro chico | @leanchico | mas notas del autor

La escena indie incorpora tantos géneros y artistas de distintas procedencias que siempre se vuelve enriquecedor darse la oportunidad de conocer nuevos talentos. Con 34 años, la cantautora Sharon Van Etten ya tiene un camino forjado dentro del folk rock y su talento es reconocido en todo el mundo. Pero muchos -aquí me incluyo- llegamos a su música a partir de su más reciente trabajo de estudio, Are We There (2014), de lo más destacado de 2014 y un viaje melódico recomendado para quien busque la mezcla justa entre baladas, introspección y arreglos grandiosos.


El sábado 13 de junio, Sharon subió al escenario de Niceto Club poco después de las 22 y prolongó su show por setenta minutos con la ayuda de su banda, que incluyó, entre otros, a Doug Keith y Heather Woods Broderick, si bien la líder es multiinstrumentista y podría llevar adelante el concierto por sí misma. De todas maneras, el acompañamiento de sus músicos se vuelve imprescindible para el repertorio escogido.

El set que trajo a Buenos Aires estuvo principalmente anclado en Are We There y eligió salir a escena con el mismo track que abre el álbum. Así fue el primer acercamiento al público argentino:

El debut es una situación extraña para ambas partes, los artistas y la audiencia. Más teniendo en cuenta que la música de la cantautora estadounidense es folk rock y no hay mucho sobresaltos ni canciones que inviten a descontrolar. En ese punto, más allá de los aplausos, Sharon tomó la delantera y se dirigió a los oyentes para finalmente romper el hielo. “Es increíble estar en Argentina, haber llegado hasta aquí. De hecho, antes de llegar, me puse a llorar al darme cuenta. Es mi primera vez en Sudamérica y estoy muy contenta”.

Luego de pasar por la canción de 2014 “Taking Chances”, “Save Yourself” (de su segundo disco Epic, 2010) y “Nothing Will Change”, llegó el turno de “Break Me” y, como en repetidos momentos a lo largo de la noche, nos rompió el corazón.

Muchísimo más relajada, Sharon Van Etten intentaba comprender qué decían los fans entre tema y tema. Cuando encontró el momento, respondió una de las tantas demostraciones de afecto con un simpático “Te amo”, en un clarísimo español, que acompañó con los brazos abiertos. La complicidad con el público se había sellado.

Pegado a “Tarifa”, la artista tocó “I Don’t Want to Let You Down”, su más reciente single, que está incluido en el EP homónimo que lanzó la semana pasada. Así suena su última creación, en vivo:

Como preparación para “Give Out”, la compositora quedó sola con su guitarra en el escenario y realizó una breve introducción de la canción al comentar que es especial para ella y que le sorprende la devolución que obtiene cada vez que la toca. Una muestra fiel de cómo una voz tierna y profunda atada al poder de una letra atrapante junto una melodía etérea, pueden lograr el silencio y la emoción de los espectadores. El video que lo comprueba:

Uno de los mejores momentos del show, indiscutiblemente, fue el que se creó con la intensa balada “Your Love is Killing Me”, ubicada en el top 10 de las mejores canciones de 2014 según Bite A Beat. Uno de los temas más celebrados de la noche y una carga emotiva inevitable que terminó de conectar a la artista con la audiencia. Dale play:

Su sencillez y transparencia fueron una constante a lo largo del show. Es más, cuando dos asistentes le pidieron al unísono que cante “One Day”, Sharon respondió con honestidad: “No me sé la letra y ya me pasó en un concierto que me la olvidé y fue vergonzoso”. Resultado: todos la quisimos un poco más.

Luego de un efímero intervalo, la cantante volvió al escenario de Niceto Club para los bises con una copa de vino en la mano. Visiblemente contenta y agradecida, la audiencia le dedicó el clásico “Olé, olé, olé” con su nombre y ella no pudo ser más feliz, al igual que la banda que la acompañaba. En ese clima, llegó al tema final, “Every Time the Sun Comes Up”, que también es el cierre de Are We There.

Sharon Van Etten dijo antes de despedirse: “Volveremos”, promesa que replicó a través de las redes sociales inmediatamente. Podemos estar orgullosos porque no se trata de una artista que busque contentar al público y quedó claro que es completamente sincera en vivo, sin sobreactuaciones.

El espectáculo fue homogéneo y sin fisuras. Su voz, de vuelo rasante o desde las entrañas, siempre conmovió. La poesía que entrega es cotidiana pero también profunda y angustiante cuando se lo propone, siempre acompañada de arreglos musicales justos y contundentes. Por eso, el folk rock tiene una representante de excelencia con un compromiso artístico asegurado. La Argentina ya la abrazó y espera su regreso con ansiedad.