Nicolás Cabré, el quilombero que mata de la risa

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por leandro chico | @leanchico | mas notas del autor

El viernes pasado estrenó en el teatro Lola Membrives de la Ciudad de Buenos Aires El Quilombero, una obra del fránces Francis Veber que aquí dirige Arturo Puig y que tiene como protagonista a Nicolás Cabré. La comedia es absolutamente hilarante y se instala como una propuesta sólida y sin desperdicio para aquellos espectadores que disfrutan de la plaza porteña en la temporada de verano.


El Quilombero está basada en la película franco-italiana L’emmerdeur, de 1973, dirigida por Édouard Molinaro y con guión del propio Veber, quien adaptó su pieza Le contrat para este producto cinematográfico. La versión que en Argentina produjeron Fernando Masllorens y Federico González Del Pino le da actualidad a aquella y, junto a Puig, combinaron esfuerzos para que esta historia provoque risas sostenidas en la platea en la hora y quince minutos que transcurre.

Con el objetivo de cubrir un evento que tendrá lugar en el Palacio de Tribunales de la ciudad, el fotógrafo Francisco Pignon (Nicolás Cabré) llega a su cuarto de hotel asistido por un especial y predispuesto botones llamado Vicente (Alejandro “Huevo” Müller), mientras que en la habitación contigua, el sicario Juan Montes (Luis Ziembrowski), se instala como huésped para cumplir con un encargo sangriento desde la ventana de su cuarto que involucra al mencionado edificio público.

Desequilibrado porque su novia lo abandonó, Francisco inicia el plan para suicidarse, al tiempo que, a metros, un frío Juan calibra su arma para completar su misión criminal. De más está revelar quién es el personaje emocionalmente vulnerable que desata el primer conflicto y que marca el pulso de una sucesión de hechos confusos y delirios que terminan por convertir a estos dos desconocidos en “amigos en desgracia” con la ayuda del divertido botones, que empieza por presentarlos y, luego, se arma su propia película de todo lo que a partir de ese momento sucede.

La obra mantiene una agilidad destacable y dosifica la dinámica de los personajes para que la intervención de Luisa Pignon (Mercedes Oviedo), exmujer de Francisco, y su actual pareja, el Dr. Wolf (Marcelo De Bellis) sea justa y necesaria para la locura que atraviesa el suicida. Aparte, un policía algo torpe (Mauricio Macu) también aparecerá para trabar la misión del sicario.

El Quilombero

Alejado de las tiras televisivas, que lo convirtieron en un actor de comedia consagrado, Nicolás Cabré se pone el género al hombro en el teatro con una naturalidad y versatilidad sorprendentes. Hay ciertos guiños propios, que uno reconoce de la pantalla chica, pero que el actor utiliza en las dosis exactas y a favor del relato. Su voz y su cuerpo son resortes que él maneja a la perfección, entonces, esa plasticidad abre tantas posibilidades para la risa que la vuelve interminable. Eso se comprueba en la euforia del público que es entretenido en toda la función por las acciones y reacciones del personaje que encarna.

Luis Ziembrowski responde a esos estímulos psico-físicos de Cabré con igual gracia y soltura, sobre todo cuando el distante y profesional asesino a sueldo queda atrás obligadamente para poder atravesar otros estados inesperados, una vez que las cosas salen de su control. Por su parte, Marcelo De Bellis, con su oficio para la comedia, se luce al actuar como un disparador fundamental para que la historia termine por ganar la empatía de la platea.

Como nos tiene acostumbrados, Alberto Negrín diseñó el espacio que integran estas dos habitaciones de hotel con inteligencia sin descuidar su belleza. Al ser una narración frenética y con situaciones que exigen la intervención clave del cuerpo, el espectador se representa fielmente esos cuartos en espejo y la urgencia del afuera, ya sea por la idea del suicidio como por la del asesinato desde las respectivas ventanas. Los elementos escénicos elegidos son precisos y colaboran con la enorme actividad territorial que impulsan Cabré y Ziembrowski, sobre todo.

Esta producción de RGB resulta en una fiesta de la comedia de enredos y pone tanto arriba como fuera del escenario un equipo de talentosos que hacen de El Quilombero una apuesta divertida y efectiva. Nos permite reírnos del típico alborotador y de sus víctimas con la complicidad de haber ocupado alguno de esos roles alguna vez en nuestras vidas.

El Quilombero. De Francis Veber. Dirigida por Arturo Puig. Con Nicolás Cabré, Luis Ziembrowski, Marcelo De Bellis, Alejandro “Huevo” Müller, Mercedes Oviedo y Mauricio Macu. En Teatro Lola Membrives, Av. Corrientes1280. Tickets a la venta por Tuentrada.com o en la boletería del teatro.