Mr. Damon, un concierto de 20 años en la cima

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por leandro chico | @leanchico | mas notas del autor

En menos de un año, Argentina tuvo la oportunidad de presenciar dos shows que tuvieron a Damon Albarn como protagonista: cuando Blur lideró el Quilmes Rock en la Ciudad del Rock (ex Parque de la Ciudad) el 2 de noviembre de 2013 y, ahora, gracias al tour mundial que está realizando para presentar su disco de estudio debut como solista, Everyday Robots.


Luego de un descanso de los escenario de más de dos meses, el puntapié del tramo Sudamericano de la gira lo dio con las dos fechas en el Gran Rex, el 6 y el 7 de octubre, aunque me dedicaré a esta última, que fue la primera en ponerse a la venta y cuyas entradas fueron agotadas. Los asistentes a esta función ganamos en escuchar una canción más que el día anterior (“Poison”, de su proyecto paralelo Rocket Juice & the Moon) pero perdimos la posibilidad de disfrutar de “Out of Time” (2003), single principal del último disco de estudio de Blur.

El show fue el relato de 20 años de una carrera exitosa, contado con pasión y una sorprendente conexión de Albarn con el público argentino, al que miraba, interpelaba y al que se arrojaba a saludar y dar una palmada cada vez que podía. Y ese es uno de los mayores logros del recital: a pesar de estar anclado en su último disco, de por sí sin estridencias, no se quedó en la intimidad de su piano vertical o guitarra sino que supo intercalar esos momentos con otros de poderío rockero y festivo.

El inicio del espectáculo, que en su totalidad duró una hora y cuarenta minutos, lo formaron los dos primeros singles de Everyday Robots, “Lonely Press Play” y su canción homónima. Enseguida vino un set Gorillaz con “Tomorrow Comes Today”, “Slow Country” y “Kids With Guns”, mediante una refinada transición, que se mantuvo a lo largo del setlist.

Es importante destacar que la dosis de Gorillaz en el show fue interesante pero no equilibrada ya que se concentró en los dos primeros y más exitosos discos de la banda virtual y dejó de lado los dos últimos. Con Blur, sin embargo, puso un límite más cerrado: las canciones elegidas fueron “All Your Life” (lado B de “Beetlebum”, 1997) y “End of a Century” (1994). El resto de la historia del cuarteto inglés ya había sido contada por todos sus protagonistas el año pasado, claro está.

Los pasajes de Everyday Robots lograban crear una atmósfera emotiva y de goce absoluto, sobre todo, gracias a la entrega en “Photographs (You Are Taking Now)” y en “You and Me”. También merece una mención especial “Hollow Ponds”, que tuvo el enlace perfecto con “El Mañana”, canción de Gorillaz acompañada por un coro de seis cantantes, uno de los cuadros más entrañables.

Damon se conectó a la perfección con su banda The Heavy Seas, integrada por el guitarrista Seye, el baterista Pauli The PSM, el bajista Jeff Wootton y el tecladista Mike Smith, aunque él mismo se volvió multiinstrumentista a lo largo del show, que lo tuvo de acá para allá en un viaje a través del tiempo por diversos climas. Gratificado por volver al ruedo, destacó  “el sentimiento especial” que estaba experimentando frente a la audiencia de Buenos Aires, que se reflejó en su persistente sonrisa y en la manera en la que se colaba una y otra vez entre los fans de las primeras filas del auditorio. Inclusive recibió del público un simpático sombrero tejido que se colocó sin dudarlo y que llevó puesto por un par de canciones.

El pico celebratorio llegó con el encore: “End of a Century” generó el entusiasmo justo y calentó las gargantas de los asistentes para el tema más esperado de la noche, “Clint Eastwood”. Y ahí sí, toda la energía contenida emergió desde el escenario y la platea al mismo tiempo, un clima arengado no sólo por la emoción que generó escuchar el single más simbólico de Gorillaz  sino además por la colaboración del rapero de Ghana M.anifest, que apareció en el escenario prendido fuego y Damon, preso de la fiesta, planteó un juego de movimientos hilarantes con su co-vocalista que será difícil de olvidar, como muestra el video a continuación.

El cierre con la adorable fábula “Mr. Tembo” y la espiritual “Heavy Seas of Love” perpetuó la unión entre la banda y la audiencia hasta el final, tal como si estos dos temas tuvieran el rango de himnos, con coros que continuaron hasta los últimos acordes de la noche.

Uno de los exponentes clave de la corriente brit pop de los ’90 con Blur; líder de un proyecto musical y visual innovador una década después con Gorillaz; hacedor de proyectos paralelos como el supergrupo The Good, the Bad & the Queen y Rocket Juice & the Moon;  y ahora desandando un camino solista que ya le valió el respeto de la crítica y la nominación al Mercury Prize 2014, Damon Albarn conoce la cima desde hace 20 años como resultado de su inconmensurable talento, su inquietud artística y una inventiva pocas veces vistas en solo artista de rock. Buenos Aires vivió a pleno la trayectoria de un talentoso que llegó a la madurez de su carrera convertido en un clásico.

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