Los alternativos de los premios Grammy

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por valeria cuéllar figueroa | @vale_cuellar | mas notas del autor

Este domingo 12 febrero tendrá lugar la 59° entrega de los premios Grammy y, este año, nos encontramos con que las tres categorías principales –Álbum del Año, Grabación del Año y Canción del Año- son las más decepcionantes de los últimos tiempos con poco –o nulo- espacio para los trabajos indie rock y alternativos.


Por eso, vamos a repasar la terna que, si bien no tiene lugar en la transmisión televisada, es quizás la más interesante para nosotros: la de Mejor Álbum Alternativo.

Los alternativos de los premios Grammy estuvieron en los primeros puestos del Top 50 de los Mejores Discos de 2016 de Bite A Beat y tres de los cinco actos nominados ya cuentan con algún Grammy en su haber. Hacemos el repaso:

22, A Million – Bon Iver (Jagjaguwar)

Esto decíamos del disco:

El nuevo y esperadísimo trabajo de Justin Vernon no es en realidad tanto lo que esperábamos: adiós a las canciones folk a las que estábamos acostumbrados y hola a una obra maestra sumamente versátil que rompe esquemas y sacude géneros. Salvando las distancias, la llegada de este disco nos recuerda el pasaje de los sonidos conocidos y familiares de OK Computer a la locura y extravagancia de Kid A. Incluso, el melancólico “22 (OVER S∞∞N)” –track que abre el disco- tiene matices de “Everything In Its Right Place” de la banda de Oxfordshire. Claro que este trabajo no es un disco fácil de asimilar, puede parecer sonoramente extraño o lejano al comienzo, pero vale la pena pasar por el proceso. Vernon sigue siendo un poeta brillante –que en este caso aborda una crisis personal y temáticas muy cercanas para todos- y verlo adentrarse en terrenos nuevos a nivel musical es una gran experiencia: la música no es lineal, hay distintas formas de experimentarla, y ¿quién mejor maestro que él para romper los moldes?

La banda de Justin Vernon recibió dos Grammys en 2012 por su álbum Bon Iver (2011): uno por Mejor Artista Revelación (un poco tarde teniendo en cuenta que el LP debut For Emma, Forever Ago se había editado en 2007 con gran recibimiento de la crítica) y otro por Mejor Álbum Alternativo.

Blackstar – David Bowie (Columbia Records)

Esta fue nuestra reseña:

En un año muy difícil en muchos sentidos, marcado principalmente por pérdidas de artistas legendarios como la del propio David Bowie, el starman desplegó sus alas aunque antes eligió cuidadosamente su música de salida, sin escatimar en presagios de esos que hubiéramos querido que sean solo ficción, como ocurre en “Lazarus”: “Búscame aquí, estoy en el cielo. Tengo cicatrices que no se pueden ver. Tengo drama que no puede ser robado. Todo el mundo me conoce ahora”. Blackstar fue la última reinvención del Duque Blanco, con la ayuda de su inseparable colaborador Tony Visconti; difícil de ubicar en un género, es una propuesta encapsulada en el tiempo que nos revuelve en la complejidad de un talentoso que siempre se ubicó al margen de lo establecido para iluminar nuestra.

El británico, además de contar con numerosas nominaciones a los premios Grammy, se alzó con una estatuilla en 1985 por Mejor Video (Jazzin’ For Blue Jean) y en 2006 se llevó el Lifetime Achievement Award.

The Hope Six Demolition Project – PJ Harvey (Vagrant)

Esto decíamos en nuestro ranking:

La indiscutida Polly regresa con un nuevo y hermoso aporte a la escena del rock alternativo y es imposible no sentirnos atraídos. Polémico desde su concepción, el noveno disco de estudio de la inglesa está cargado de crítica social que muestra un material sólido en ideales y con visiones aún más vívidas: estuvo en Kosovo, Afganistán y Washington DC para empaparse de los hechos y luego transmitir su mirada visceral sobre la crueldad y la miseria a través de letras fuertes, profundas y sobrecogedoras y con una voz que parece más limpia que nunca. Con la maravillosa producción de Flood y John Parish, el álbum se construye con cálidos coros y –las grandes protagonistas- secciones de vientos, algo de blues y folk, y algunos riffs de guitarras para crear ambientes más crudos. A veces más frágil, otras más duras, sus propuestas atrevidas y arriesgadas siempre nos cautivan porque sencillamente es una de las personas más talentosas de su generación.

Harvey fue nominada varias veces pero, a pesar del talento indiscutido de la inglesa y de contar no con uno sino con dos Mercury Prize, nunca recibió un Grammy. Esto demuestra en qué están pensando los votantes del Grammy, claro.

Post Pop Depression – Iggy Pop (Loma Vista Recordings)

Nuestra reseña:

Cuando parecía que esta leyenda del rock ya no podía hacer nada para sorprendernos, saca un disco sobresaliente y con la colaboración de uno de los más genios creativos –a nivel interpretación como producción- de los últimos años como Josh Homme, quien le da a este trabajo un sello diferente y fresco. Ambos unieron sus cerebros en el intercambio de ideas de canciones y versiones. También se sumaron Dean Fertita (guitarrista y compañero de Homme en QOTSA) y Matt Helders (baterista de Arctic Monkeys). El resultado no podía ser mejor: cuatro personalidades y talentos distintos ofreciendo las melodías más hipnóticas y crudas que alguna vez habíamos escuchado de la Iguana. Muchos riffs, momentos stoner, algo de funk, los guiños a su eterno amigo Bowie como también al genial Nick Cave, el álbum engloba todo de forma perfecta y ordenada. Se dice que es su disco despedida y –con una carrera tan prolífica- claro que sería la mejor forma de cerrar un legado invaluable de álbumes brillantes.

Lamentablemente, la iguana tampoco nunca se llevó un Grammy a pesar de su extensa trayectoria y sus eclécticos discos que han influenciado a más de una generación.

A Moon Shaped Pool – Radiohead (XL Recordings)

En el puesto #1 de nuestro Top 50, esto decíamos:

El LP9 de la banda más grande y sólida de los últimos 25 años llegó con un conglomerado de identidades que fluyen a lo largo de 52 minutos, eclécticas pero hermanadas. Cada track muestra su propia identidad -muchos provienen de épocas distintas- y, sin embargo, las piezas y los mundos parecen unirse naturalmente, se cohesionan en un resultado final gigante y fabuloso. La identidad de cada miembro está más visible que nunca: mucha orquestación, guitarras, cuerdas densas, bajos aventureros, una percusión rígida y hábil, al disco no le falta absolutamente nada; claro que Jonny G. se puso la obra al hombro -omnipresente en esos pequeños o grandes arreglos que nos deslumbran- pero la voz cálida de Thom Y. –a veces limpia y al frente del track, otras rasposa o casi murmurando- también es el pegamento que da esa sensación de completitud e intimidad que no muchas veces se alcanza en un álbum. A base de talento y maduración y sin seguir fórmulas, este año Radiohead logró uno de sus discos más íntimos y personales hasta la fecha.

La agrupación de Yorke y compañía tiene múltiples nominaciones y cuenta con tres premios Grammy: ganó por Mejor Álbum Alternativo en 1998, 2001 y 2009 por sus discos OK Computer (1997), Kid A (2000) e In Rainbows (2007).