Los 50 mejores discos de 2015

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Bite A Beat te presenta los mejores discos de 2015, un compendio de 50 trabajos excepcionales que nos alegraron, emocionaron y nos hicieron pensar, corear, bailar, soñar. Recorré el ranking y cada una de las reseñas de esos álbumes destacados del año que merecen ser escuchados e incluidos en tu lista de favoritos. También podés mirar nuestro conteo con las mejores canciones de 2015 acá.


50. 'Before The World Was Big', Girlpool

Una de las bandas revelación de 2015, el dúo femenino californiano que comenzó a tocar hace un par de años lanzó un LP debut simple con diez temas pequeños pero poderosos que rondan lo magnético y aniñado. Con voces dulces y voces rasposas, gritos, ninguna armonía y un costado minimalista que recorre todos los tracks, Before The World Was Big ofrece un aplomo único en donde no abundan melodías convencionales: los acordes son mínimos pero los sentimientos son gigantes. Que un disco tan simple y pequeño genere una intensidad tan poco común es una suerte de giro inesperado para una industria en la que pareciera que ya está todo hecho, y eso está muy bueno. Valeria Cuéllar Figueroa.


49. 'E•MO•TION', Carly Rae Jepsen

Conocida a partir de su participación en el reality show de talentos Canadian Idol, Carly Rae Jepsen no se durmió en el lecho de algodones que le pudo haber propiciado el tremendo éxito comercial de “Call Me Maybe” en 2011. Silbando bajito a pesar de eso, la artista de Columbia Británica armó un rompecabezas pop que hasta el mismísimo 1989 de Taylor Swift podría envidiar con justicia. Con una abultada lista de colaboradores, que incluye a Sia, Rostam Batmanglij de Vampire Weekend y Ariel Rechtshaid, el álbum tiene a “Run Away with Me” como introducción y track destacado, si bien todo el camino propuesto desde allí es igualmente entretenido y entusiasta; tener el corazón roto relojeando con sofisticación los sonidos de los ’80 no pudo haber sido más dulce y contagioso. Leandro Chico.


48. 'The Waterfall', My Morning Jacket

Con su séptimo disco de estudio, la banda de Kentucky explora su costado más psicodélico y progresivo con varios guiños country. Una de sus principales fortalezas está en saber aprovechar su pasado sin sonar como un retroceso. The Waterfall no carece de momentos fascinantes y matices coloridos, en tanto Jim James consolida su prosa notablemente pragmática. La cotidianeidad y la calidez están más presentes que en los trabajos anteriores, con una atmósfera tranquila, ondulante pero animada. My Morning Jacket ofrece una obra ingeniosa y locuaz. Valeria Cuéllar Figueroa.


47. 'La Vie Est Belle / Life Is Beautiful', Petite Noir

Descubrir por casualidad la música del sudafricano Yannick Iluga navegando por YouTube fue realmente gratificante, tanto desde lo musical cuanto desde lo visual. En un trabajo único y penetrante, el multiinstrumentista llamado artísticamente Petite Noir nos regala un debut hermoso, como su título lo indica. La introducción instrumental nos empuja suavemente a través de una selva electrónica hasta la llegada del single “Best”. Aquí, el músico nos pega repetidas veces en el pecho mientras nos echa para atrás: “No me interesa lo que no harás, así que vuélvete a tu casa”. Pero más tarde forma un ejército romántico en “MDR” para decirnos que somos todo lo que él quiere. Sexi, profundo, arrebatado, esperanzador: este es el pop experimental de amplio espectro de un joven talentoso con un gran futuro. Leandro Chico.


46. 'English Graffiti', The Vaccines

Entre tanta competencia actual en la escena indie y bandas nuevas que no dejan de surgir, The Vaccines parece tener siempre un as debajo de la manga para saber hacer hits pegadizos con una marca propia y memorable y, por supuesto, crecer musicalmente. En poco más de media hora, Justin Young y compañía logran un tercer disco sólido de melodías nostálgicas, seductoras, y a veces jadeantes, pero con el ímpetu intacto de la primera vez. Cada track de English Graffiti es una experiencia inesperada y distinta, pero el resultado es un todo completo y accesible. Valeria Cuéllar Figueroa.


45. 'Reality Show', Jazmine Sullivan

La reina del R&B en 2015 fue, sin dudas, Jazmine Sullivan. La artista nacida en Filadelfia se posiciona en el corazón del soul pero deja entrar las suficientes influencias del hip-hop y de la programación para que su versatilidad vocal cobre mayor brillo y recorra todo tipo de texturas. Porque es su voz y los climas que crea lo que termina de definir la también cuidada producción del disco. Nadie más que ella podría llevarnos a las interpretaciones pasionales u obsesivas que nos provoca. Si bien nada tiene desperdicio, los resultados en “#HoodLove”, “Forever Don’t Last”, “Stanley” y “Masterpiece” indican cuán cautivante puede resultar la música cuando una cantante de completa entrega respalda con su voz lo que escribe con la mano. Leandro Chico.


44. 'What A Terrible World, What A Beautiful World', The Decemberists

Un trabajo animado, armonioso, maduro y fácil de disfrutar, menos digresivo y pretencioso que sus predecesores, What A Terrible World, What A Beautiful World mantiene su esencia indie pop y folk de la mano del gran talento creativo de Colin Meloy, cuyo ingenio compositor se ha pulido para volverse cada vez más nítido, personal y emotivo: definitivamente es un disco que se pone mejor con cada nueva escucha. The Decemberists regresan de manera triunfal con este séptimo LP, dispuestos a arriesgarse -como siempre lo han hecho- y a triunfar -como esperemos que siempre lo hagan. Valeria Cuéllar Figueroa.


43. 'A Fool To Care', Boz Scaggs

La leyenda estadounidense de 71 años nos pegó un lindo paseo este año con un disco entrañable que grabó en cuatro días y que repasa las raíces que sentó a lo largo de su extensísima carrera. Los covers que escogió hacer fueron los mejores posibles para representar esas tradiciones, y así se metió en el blues, el country, el R&B y el jazz en un reportorio que lo abarca todo con justicia y espléndida ejecución. Incluso, se da el lujo de compartir cartel con Bonnie Raitt, que canta y toca la guitarra en el único track escrito por Scaggs en el disco, y con Lucinda Williams, en una versión a dúo de “Whispering Pines”. La perla: “Last Tango on 16th Street” que nos trasporta al anochecer de San Francisco con la marca de un género familiar para cualquier argentino. Leandro Chico.


42. 'California Nights', Best Coast

Pintar un aparente paisaje optimista, suave y soleado, abrir el corazón, replantearse la propia existencia, contar experiencias, decepciones y desencuentros, todo eso es California Nights y todo eso hace que sea uno de esos discos tan accesibles de internalizar y sentir que siempre nos está interpelando al hablar de nuestras propias vidas. Las letras impecables y la voz delicada de Bethany Cosentino junto con la guitarra de Bobb Bruno se complementan de forma excepcional -con un sonido más confiado y pulido que nunca- dándole a este disco ese equilibro perfecto entre temas pop pegadizos -y con aspiración a hits masivos- e intimidad e introspección. Valeria Cuéllar Figueroa.


41. 'Get To Heaven', Everything Everything

Los ingleses vuelven al ruedo con su tercer álbum de estudio con un electropop-rock que apuesta por cierto eclecticismo y fusión de sonidos, tal como exploraron en sus trabajos anteriores. Esta vez, en cambio, las letras se ponen densas, cargadas de evocación a acontecimientos relevantes de la política y la sociedad en la actualidad, por lo que algunos tracks pueden ponerse oscuros. El sonido mayormente eufórico, junto al falsetto y particular fraseo de Jonathan Higgs, entran en contradicción con lo anterior pero lo enriquecen, lo vuelven una extrañeza atractiva. Sucede que Everything Everything escapa al cliché y busca siempre caminar sobre el borde. Una excentricidad que los puso entre los actos más notables del indie británico del presente. Leandro Chico.


40. 'Fading Frontier', Deerhunter

La banda indie rock de Georgia no se cansa de buscar y explorar nuevos terrenos -y por qué no actitudes- en su séptimo álbum de estudio. Fading Frontier es una obra notable y se destaca por una impronta y cosmovisión singulares, con sonidos distintos, estructuras melódicas que oscilan entre rarezas recargadas y ambientes más dream pop, pero que paradójicamente le han dado a Deerhunter ese empujoncito hacia el éxito mainstream. Bradford Cox y compañía muestran su propia visión del mundo, con estilos musicales alejados de su predecesor Monomania y que le abren un futuro lleno de posibilidades aún más experimentales. Valeria Cuéllar Figueroa.


39. 'FFS', FFS

Los orígenes de FFS (integrado por Franz Ferdinand y Sparks) se remontan a los tiempos del disco debut de los escoceses, una década atrás. Finalmente en 2015, decidieron materializar el proyecto con este trabajo que lleva el mismo nombre de la banda-fusión. Según palabras de los miembros, se trata de una “mutación fascinante” que no busca destacar a ninguna de sus dos partes por sobre la otra. FFS parece armado para el teatro musical: por momentos es melancólico, por otros es jocoso, y las voces intervinientes se funden armónicamente según los humores que se transitan a lo largo del disco. Hacia el final, con “Collaborations Don’t Work” -una graciosa pieza “todo-género” de siete minutos- se cumple la profecía contraria: la victoria de esta asociación alocada. Leandro Chico.


38. 'Are You Satisfied?', Slaves

Otro de los impactantes y sólidos LPs debut del año, Are You Satisfied? es todo ese punk rock británico que tanto estábamos necesitando. El dúo de Kent ofrece uno de los artes de tapa más adorables pero que compensa con tracks ligeros, inmediatos, llenos de furia y, al mismo tiempo, cierto humor e ironía que rememoran algunos sonidos del punk de los 70 que tan fantásticamente encabezaba Joe Strummer; de a ratos también nos entregan una versión punk del querido Jamie T. Guitarras casi oxidadas, interpelaciones a la acción y al no abuso de la institucionalización, el álbum refleja toda esa exasperación que indudablemente pregona la escena indie punk. Valeria Cuéllar Figueroa.


37. 'Girls in Peacetime Want to Dance', Belle and Sebastian

No solo las chicas: los chicos también queríamos mover el esqueleto con Belle and Sebastian. Que hayan sido ellos una de las razones para festejar el pop en 2015 no tiene precio. La apertura con “Nobody’s Empire” nos roba una enorme sonrisa a pesar de que Stuart Murdoch nos habla de una afección que sufrió por varios años. La cosa se pone más funky al saltar al ritmo de “The Party Line”, aunque “The Cat With the Cream” nos baja diez cambios y nos recuerda que el espíritu que siempre tuvo la banda no desaparecerá. Esté más inspirado en la música disco, en la bossa nova, en el new wave o en sonidos tropicales, Girls in Peacetime Want to Dance nos enseña que incluso los escoceses más sensibles del indie pueden girar con los brazos abiertos en la pista de baile. Leandro Chico.


36. 'Chasing Yesterday', Noel Gallagher

El hombre de Manchester se mantiene fuerte y a la vanguardia del pop y rock británicos con composiciones clásicas y exquisitas en Chasing Yesterday. Además de un ícono musical de toda una generación, Noel es un escritor prolífico que no ha decepcionado nunca, pero con su último trabajo logra estar casi a la altura de sus mejores creaciones en Oasis, ya que los temas fluyen como en una suerte de viaje solemne, pero sin aspiraciones heroicas o pretensiones rock. Casi pisando sus 50, el artista logra un álbum con melodías pegadizas, frescas, expansivas y, por supuesto, con el sello inconfundible Gallagher. Valeria Cuéllar Figueroa.


35. 'Music Complete', New Order

Estos viejos conocidos ingleses nos dieron el disco que queríamos escuchar: pura personalidad New Order, con los giros hacia la electrónica y el dance adecuados pero sin abandonar esa instrumentación rock que nos hace admirarlos. A pesar de la partida del miembro fundador Peter Hook en 2007, el grupo parece haber encontrado una fórmula efectiva para su reinvención en 35 años de carrera. Supieron reclutar a Elly Jackson, Brandon Flowers, el Chemical Brothers Tom Rowlands e Iggy Pop en esta nueva aventura que se erige como lo mejor que han hecho en años. La tríada inicial “Restless”, “Singularity” y “Plastic” es intoxicante y contiene las mejores composiciones del material; lo que viene después, los expone como una agrupación que creó relajadamente canciones mágicas para alegrarnos y que celebremos su existencia. Leandro Chico.


34. 'My Love Is Cool', Wolf Alice

El disco debut de la banda londinense de indie rock es estimulante y cálido, la combinación perfecta entre riffs chisporroteantes, melodías suntuosas y una voz sutil. Todo esto hace que Wolf Alice sea una de las bandas nuevas más interesantes del género: con un espíritu ambicioso sabe retomar algunos sonidos explosivos de los grupos alternativos de los 90 y aggiornarse al indie pop del siglo XXI. La confianza es primordial y es notoria a lo largo de todo My Love Is Cool, pero sin perder de vista esa inocencia que genera empatía con el escucha y que crea así una suerte de círculo virtuoso encantador. Valeria Cuéllar Figueroa.


33. 'The Great Pretenders', Mini Mansions

Este es el disco de los hits. Esos temas, ¿se escucharon todo el año en la radio o tuvieron alta rotación en los canales de música? (de hecho, esto último podría haber ocurrido ya que casi todos los tracks de The Great Pretenders tienen su respectivo video oficial). No a ambas posibilidades, pero es la impresión que nos quedó a quienes reprodujimos una y otra vez este vivaz compendio piezas pop-rock que muchas bandas del mainstream anhelarían tener en su catálogo. Ganas de corear, de saltar, de apretarse a alguien, de besar fuerte a las estrellas invitadas (Alex Turner y Brian Wilson), de tomar un trago. Ganas de todo. Los californianos Zach Dawes, Tyler Parkford y Michael Shuman (bajista de Queens of the Stone Age) se divirtieron y nos divirtieron mucho con este espléndido segundo trabajo. Leandro Chico.


32. 'The Desired Effect', Brandon Flowers

El frontman de The Killers lanzó su segundo álbum de estudio como solista y demuestra una vez más su gran capacidad y seriedad como músico y compositor, más allá de su popularidad y de lo mainstream que se ha vuelto su música. The Desired Effect es un gran disco pop que sabe ser audaz y alegre al mismo tiempo, algunos ratos más dance que otros, con melodías vivas y pegadizas que fluyen acompañadas de coros radiantes y letras enérgicas. Definitivamente, Flowers es ese rockstar creativo y astuto que sabe hacer mejor que muchos grandes canciones pop de estadios, esos himnos que van a ser coreados por todos. Valeria Cuéllar Figueroa.


31. 'Before We Forgot How To Dream', SOAK

Con 19 años, la irlandesa SOAK describe el alma y la experiencia de una adolescente en el umbral de la adultez en Before We Forgot How To Dream. Proveniente de Irlanda del Norte y con un padre que fue guitarrista antes de que ella naciera, Bridie Monds-Watson gusta de componer en su casa, un ambiente que ciertamente se respira al escuchar su álbum debut. Bucea en sus incertidumbres generacionales dentro de “B a noBody” y la confusión sobre el entorno se vuelve metafórica en la tremendamente lograda canción “Sea Creatures”. Se instala en un “gris” encantador: es “como si” se enamorara, “como si” quisiera comerse el futuro, “como si” quisiera cambiar el mundo. Una fantasía acompañada por arreglos instrumentales justos que completan un primer disco “soñado”. Leandro Chico.


30. 'Vulnicura', Björk

La islandesa que acaba de cumplir 50 años y cuya carrera redunda en originalidad, creatividad y perfección nos ofrece un trabajo excepcional, el mejor de los que ha lanzado en este década y posiblemente el más personal y emotivo de todos, ya que las letras reflejan con una honestidad brutal y conmovedora la ruptura con su pareja de más de 10 años. La voz también es desgarradoramente expresiva, en tanto la audacia musical hace de Vulnicura una obra de arte extraordinaria. Angustia, dolor, valentía, cambios e inspiración, todo circula de forma admirable en el noveno disco de estudio de esta gran artista. Valeria Cuéllar Figueroa.


29. 'Sound & Color', Alabama Shakes

En todo lo que Alabama Shakes crea se respira pasión. Sea garage, soul o blusero, el rock que desprenden en Sound & Color es de una consistencia abrasadora. También es notable como logran estructuras armónicas con la misma facilidad con la que las rompen. Brittany Howard es una heroína solvente y avasallante que se corresponde con la propuesta sonora: su versatilidad y contextura vocal la convierten en una de las cantantes más destacadas de su generación. Los singles “Don’t Wanna Fight”, “Gimme All Your Love” y el que le da título al álbum señalan la verosimilitud de climas emocionales tan variables como las influencias musicales que recuperan. Un disco lleno. De todo. Leandro Chico.


28. 'Dodge And Burn', The Dead Weather

La súper banda de rock regresa luego de cinco años con su tercer disco de estudio y 12 tracks poderosos y furiosos: el garaje rock oscuro se siente en todo Dodge And Burn. Alison Mosshart se luce con su voz cruda y quebradiza, las guitarras y los bajos se distorsionan constantemente, mientras el ritmo particular de la batería de Jack White le da a cada tema un patrón de percusión único. El álbum es excelente y solo demuestra que The Dead Weather es uno de los mejores súper grupos a nivel creativo y artístico, una banda real y seria con un sonido sólido y propio, y no simplemente un proyecto paralelo. Valeria Cuéllar Figueroa.


27. 'Me', Empress Of

Cayó sorpresivamente en la órbita del electropop de 2015 con la fuerza que sólo tienen los debuts prometedores y entusiastas. Aunque Lorely Rodriguez vino preparando el terreno hace tres años con singles atractivos, su primer esfuerzo llega con pasos suficientemente firmes para llevarse la admiración de todos. La cantautora es la omnipresente figura detrás de todo este material de indietrónica que tituló Me; compositora, vocalista e ingeniera, grabó el álbum en tres ciudades del continente americano. El supuesto filtro narcisista del trabajo se libera en momentos como “How Do You Do It”, cuando advierte que existe otra persona que puede enloquecerla y satisfacerla allí afuera. El pop nunca estuvo tan vigoroso con revelaciones como Empress Of. Leandro Chico.


26. 'Depression Cherry', Beach House

Si bien el impacto melódico no es tan fuerte como en los trabajos previos, el quinto disco de estudio de la banda dream pop es tan exquisito como lo imaginábamos y con las influencias shoegaze a flor de piel. La voz de Victoria Legrand fresca y etérea como siempre, y los sintetizadores y los riffs cargados de efectos de Alex Scally afilados, todo encaja perfecto. El misterio, casi místico, recorre todas las pistas de forma inquietante y encantadora, casi calmando la mente y transportándonos, es demasiado fácil perderse en el sonido. Las letras evocan las experiencias vividas por Legrand y nos acercan aún más a ese paisaje tan mágico que Depression Cherry ha construido. Valeria Cuéllar Figueroa.


25. 'The Magic Whip', Blur

Como si no hubieran pasado 12 años, los Blur retomaron el estudio de grabación y no tuvieron la mejor idea que hacerlo en Hong Kong. ¿El resultado? Superaron sus propias expectativas y las de sus fans con un disco robusto, que coquetea con el rock electrónico en la cautivante “Thought I Was a Spaceman”, que se une al club de los desahuciados en “My Terracotta Heart” y nos plantea preguntas existenciales en la marchosa “There are Too Many of Us”. The Magic Whip mantiene la esencia del grupo, pero también resalta las huellas individuales, como puede notarse en las reminiscencias de Everyday Robots (2014) de Damon Albarn, un reciclaje adecuado para una banda que contiene múltiples talentos individuales. Leandro Chico.


24. 'Anthems For Doomed Youth', The Libertines

Los hijos pródigos del indie rock regresaron luego de 10 años sin editar discos con la cabeza en alto y un material impecable. La banda que supo marcar un antes y un después en la historia de la música británica y mundial, influenciando a muchísimas bandas jóvenes de este nuevo siglo, nos ofrece ahora un disco con momentos épicos y clásicos como en “Gunga Din” o “Heart of the Matter”, otros de profunda introspección como “You’re My Waterloo” o “Belly of theBeast”, en tanto esa juventud salvaje y visión intensa de los primeros dos álbumes parecen mantenerse casi intactas. Los estándares de la década pasada no van a poder ser alcanzados pero, sin embargo, la enorme capacidad de Doherty y Bârat como escritores sale ilesa de tanta locura, principalmente porque nunca intentaron replicar lo previo sino ser simplemente esos chicos de Albion que hace 15 años comenzaban a ser historia. Valeria Cuéllar Figueroa.


23. 'In Colour', Jamie xx

Tal como lo imaginábamos, el debut solista del miembro de The xx fue una grata sorpresa para la música electrónica de 2015. Fuera de toda previsibilidad artística, las canciones incluidas en In Colour responden a intereses diversos, se mueven sobre terrenos inciertos y asumen riesgos que muy pocos productores se atreverían a tomar. Jamie xx trae a sus compañeros Romy Madley Croft (primero en “SeeSaw” y, más adelante, en la brillante “Loud Places”) y a Oliver Sim (en la calma penetrante de “Stranger In A Room”) justo para que la extrañeza se vuelva familiar y necesaria. A pesar de su aparente zigzagueo, que tiene su clímax festivo en la inesperada “Good Times”, es un álbum para disfrutar de corrido y dejarse llevar por las decisiones de un joven de desfachatada calma. Leandro Chico.


22. 'Art Angels', Grimes

Uno de los discos más accesibles de Claire Boucher, Art Angels utiliza los sintetizadores de forma menos experimental y minimalista que sus obras previas y elige un synthpop meticuloso, intransigente y ambicioso. La canadiense definitivamente logra su mejor material hasta el momento y, como pocas, logra mantener esa singularidad única que la caracteriza, sin caer en territorio estrictamente mainstream, incluso a pesar de haber resignado su costado más jugado y experimental. Probablemente con una visión más pop, no hay límites ni fronteras para la artista y su imaginación, afortunadamente, no se detiene nunca. Valeria Cuéllar Figueroa.


21. 'Have You In My Wilderness', Julia Holter

Desde que conocimos la enternecedora “Feel You”, supimos que el último trabajo de Julia Holter sería memorable e imposible de evitar. Sean los violines, los teclados o las impacientes baterías que juegan en los diez tracks de Have You in My Wilderness, los sonidos parecen conectados con el aire y el agua más que con la tierra o el fuego. “Mira en el espejo de la nube, cuando el mar me llamó a casa”, expresa la cantante en “Sea Calls Me Home”, y se vuelve imposible despegar el disco de lo sensorial. La música y el relato quedan suspendidos en la correntada; un retrato onírico que, apoyado en el peso de una voz única, sólo pretende ser un profundo sueño de verano. Leandro Chico.


20. 'Marks To Prove It', The Maccabees

El cuarto disco de estudio de los londinenses -que les llevó casi tres años hacerlo- refleja una transición excepcional, más teniendo en cuenta la calidad y la belleza de su predecesor Given To The Wild (2012), hacia una nueva fase y con un nuevo potencial que, sin dudas, muestra cómo cada miembro de la banda ha madurado. Si bien de a ratos inquieto, de a ratos dramático, Marks To Prove It ofrece una textura uniforme sin demasiados sobresaltos, en donde la voz y las letras de Orlando Weeks se destacan de forma extraordinaria. El álbum también sabe ser crítico, crudo y afilado, sin perder sus momentos introspectivos. Valeria Cuéllar Figueroa.


19. 'Hairless Toys', Róisín Murphy

Candidato al Mercury Prize 2015, el tercer disco solista de la multifacética irlandesa Róisín Murphy hace alarde de un refinamiento que nos enseña que la creatividad en el pop electrónico es una cuestión de determinación y de gobierno del propio proyecto. Hairless Toys es un experimento que destila beats adictivos y momentos chill out gloriosos que te llevan a dar un paseo alocado que solo se puede entender de una artista como ella. Con un gran sentido de la estética y el humor, la también actriz, diseñadora y modelo puede ser la diva del baile, la más irónica de todas, metafórica u oscuramente seductora, sin perder elegancia ni profundidad, tanto en producción cuanto en la elasticidad de su voz. Leandro Chico.


18. 'Goon', Tobias Jesso Jr.

Probablemente -y lamentablemente- más conocido por muchos por su colaboración musical con Adele, este artista es otro de los canadienses destacados de este año que, a fuerza de empeño y talento, ha lanzado un álbum debut que transmite, conmueve y contiene. Goon logra de forma impecable que hasta el más duro simpatice con una serie de baladas vulnerables interpretadas por una voz tan dulce y profunda como la de Jesso Jr. El piano, siempre presente, le da al disco ese toque de clasicismo y atemporalidad que la vuelve una obra única y potencialmente ilimitada. Valeria Cuéllar Figueroa.


17. 'Matador', Gaz Coombes

El exvocalista de la entrañable banda noventosa Supergrass nos abrió la puerta de Matador con esa compradora cara de asombro impresa en la portada del disco. Tironeado entre el pop y el rock (ambas aristas y matices manejados a la perfección), su segundo material solista nos sube a una montaña rusa sonora con “The English Ruse” de la que solo queremos saltar para meternos en la fantasía del amor que plantea “The Girl Who Fell to Earth”, hasta que nos vuela la cabeza con “To The Wire”. Gaz Coombes lo grabó mayormente en el estudio de su casa, tocó casi todos los instrumentos y lo produjo él mismo. Sus recursos compositivos, su hermosa voz y su capacidad para la introspección hacen de este álbum una aventura indispensable. Leandro Chico.


16. 'Honeymoon', Lana Del Rey

Más cinematográfico que nunca, el cuarto disco de la californiana destaca de forma implacable ese espíritu retro y melancólico que ha estado presente en todas sus obras. Suspiros, susurros, voces sutiles y melodías suaves que se suceden como entrelazadas en un paisaje atemporal, brumoso y etéreo, Honeymoon es uno de los trabajos más sofisticados y cautivantes de Del Rey. Las emociones se contienen en este escenario nebuloso y frágil de sonidos equilibrados en el que los sentimientos evocados -tristeza, felicidad, enojo, romance, violencia- parecen todos iguales en la voz impasible de la artista: el corazón más roto de todos también puede ser el más indiferente. Valeria Cuéllar Figueroa.


15. 'Every Open Eye', CHVRCHES

Cuando ya empezábamos a extrañarlos, los escoceses CHVRCHES nos pusieron a disposición su segundo álbum de estudio. Every Open Eye retoma el sonido de The Bones of What You Believe y lo hace estallar, con ánimos de convertirlo en pop de masas, pero sin intenciones de vaciar de sentimientos sus letras, como ocurre con “Clearest Blue”. ¿Fórmula repetida mata ingenio? Para nada. Prometieron tomarse tiempo para producir nueva música y eso se nota en producción y efervescencia. Lauren Mayberry es una diva impensada que convierte los track en oro, con dulzura y agresividad complementarias. El trío sigue “en construcción”, no duerme en el suceso indie y sigue explorando los sintetizadores con poderío compositivo. ¡Así los queremos! Leandro Chico.


14. 'How Big How Blue How Beautiful', Florence + The Machine

La colorada y compañía regresaron este año con un excelente trabajo que, si bien no está al nivel exquisito de sus predecesores, se trata de un álbum destacado y estrepitoso con un puñado de tracks dramáticos y barrocos que transcurren como una suerte de Odisea, tal como Florence Welch tituló la historia de todos los videos del disco lanzados hasta el momento. Su voz, impecable como siempre y más poderosa que nunca, transmite con gran profundidad esos sentimientos emplazados en sus letras. Su espíritu artístico y creativo claramente ha madurado pero mantiene a flor de piel esas emociones salvajes que conocimos allá por 2008 cuando la escuchábamos cantar con el corazón y, claro, con los pulmones la picaresca “Kiss With a Fist”. Valeria Cuéllar Figueroa.


13. 'I Love You, Honeybear', Father John Misty

Probablemente sea el mejor vocalista masculino del año pero Father John Misty se burlaría de ese honor. Este gran simulador muestra toda su versatilidad en I Love You, Honeybear y muchos quisimos ponerlo en nuestra mesita de luz y dejarlo ahí para siempre. Ecléctico y genuino como pocos en 2015, el álbum parece mostrar a J. Tillman en todos sus estados posibles, con especial foco en la relación con su esposa Emma. Esa psiquis nos lleva por miedos, intimidad, enamoramiento, destrucción emocional, intelectualidad y nos pone de fondo guitarras acústicas, mariachis, cuerdas orquestadas, teclados melosos, coros angelicales, sintetizadores. Danos todo eso y mucho más, FJM, que nos gusta. Leandro Chico.


12. 'B'lieve I'm Goin Down...', Kurt Vile

El sexto álbum solista del músico indie de Pensilvania -y ex miembro de The War On Drugs- ofrece 12 tracks creados y producidos impecablemente en donde se destacan sus raíces folk, combinadas con algo de country, psicodelia y new wave. Vile es un escritor que nos cuenta historias, su forma de ver el mundo, y con B’lieve I’m Goin Down alcanza un proceso de refinamiento al averiguar gradualmente los entornos -tragicómicos mayormente- en los que sus temas se desarrollan mejor. Trasfondos y reflexiones fatídicas, este trabajo transcurre entre letras cada vez más irónicas y sofisticadas. Su crecimiento como músico y compositor es sobresaliente. Valeria Cuéllar Figueroa.


11. 'Hand. Cannot. Erase.', Steven Wilson

Con menos elementos jazzeros que sus antecesores, Hand. Cannot. Erase. incluye todos los condimentos que suele aprovechar Steven Wilson, además de la electrónica, y sin dejar de lado el rock progresivo. La historia concreta que se cuenta aquí es la de una mujer que un día muere y nadie lo nota; está basada en la vida de la británica Joyce Vincent, de quien se hizo una película que inspiró a Wilson. Para sostener la perspectiva femenina en el álbum, el cantautor escuchó especialmente The Dreaming de Kate Bush y convocó a la vocalista Ninet Tayeb para dar cuerpo a canciones como la sentida “Routine”. Un disco conceptual prodigioso y, al mismo tiempo, accesible, que subraya la genialidad del músico inglés. Leandro Chico.


10. 'Feels Like', Bully

Uno de los mejores discos debut del año, Feels Like es esa bocanada de aire fresco que tanto esperábamos dentro del escenario indie -actualmente cargado de pop y sintetizadores. La banda formada en Nashville quiere rockear el mejor estilo años 90 y por qué no al mejor estilo grunge versión siglo XXI. La voz de Alicia Bognanno nos recuerda por momentos a Gwen Stefani, aunque claramente con un tono más áspero y rasposo, en tanto su forma de cantar casi a gritos también nos trae a la mente a Courtney Love, mientras que son claras las influencias de Nirvana. Con temas cortos, acelerados y algunas guitarras frenéticas que de a ratos le dan cierto aire punk, como es el caso de “Milkman”, o sonidos más crudos y definitivamente grunge, como “Trash”, este álbum es una explosión de confesiones y recuerdos con los que Bognanno nos transmite mejor que nadie esos sentimientos de apatía, ansiedad, decepción e ira que acompañan casi siempre a las relaciones amorosas. Valeria Cuéllar Figueroa.


9. 'To Pimp A Butterfly', Kendrick Lamar

En paralelo a su paradoja artística “estoy en el mainstream pero no fue mi intención”, Kendrick Lamar tuvo un año triunfante. No sorprende, ya que ha demostrado a lo largo de su carrera que sólo produce materiales cuidadamente desarrollados y, como resultado, ampliamente admirados. To Pimp A Butterfly tiene en su esencia una pulsión confesional que rescata la convulsión interna que experimenta el autor en plena madurez, sin dejar de observar el entorno político-social y los estereotipos que enfrenta la comunidad afroamericana. Es extraordinaria su capacidad para incorporar el jazz, el funk y hasta la palabra hablada sin descuidar el hip-hop como principal inspiración, ni la lírica en sus composiciones. Una obra compleja y brillante cuyo destino es ser un clásico. Leandro Chico.


8. 'Another One', Mac DeMarco

Con apenas 25 años, nuestro canadiense indie favorito no deja de sorprender con sus lanzamientos. En este caso, el mini LP de ocho tracks Another One transmite un singular estado de relajación, de paz, de apaciguamiento, pero sin olvidar esos pequeños detalles -con atrayentes estructuras melódicas y una sensible progresión de acordes- que hacen que el oído no pierda nunca la atención. Absorto en su propia perspectiva, DeMarco nos muestra su costado más Lennon y equilibra de forma excepcional la accesibilidad de su personalidad con la profundidad de sus obras, especialmente notoria en su último disco. Valeria Cuéllar Figueroa.


7. 'Poison Season', Destroyer

Dan Bejar está dentro de la escena indie desde mediados de los ’90 y con Destroyer ha dado sobradas muestras de su talento. Desde la primera escucha de Poison Season, se percibe un magnetismo imposible de describir: melodías encantadoras y sofisticadas que transitan distintos estados de ánimo, dentro de la excentricidad, el humor y el ensueño. Parece mentado para un musical de Broadway, hecho que los aportes vocales naturalistas e irreverentes del canadiense permiten imaginar más fácilmente. Sea cual fuere el paisaje al que el disco te transporte, dan ganas de convertirse en cada uno de esos personajes que nos imaginamos en acción en cada canción. Leandro Chico.


6. 'What Went Down', Foals

Fue un regreso esperado para todos los admiradores de la música que estos cinco ingleses han brindado desde sus comienzos hace casi 10 años. What Went Down mantiene esa profundidad y cercanía -porque pareciera que Foals hace el disco indicado para cada momento de nuestras vidas- tan característica de toda la discografía de la banda, pero se aleja un poco de su costado más dance y funk, ahora notamos unos interesantes riffs que recorren casi toda la obra de forma intensa. Más oscuro o dramático, este LP ofrece una estructura casi adictiva y pulsante que, sin llegar a ser pesada, estalla más de una vez con sus varios clímax. Como si hubiesen encontrado la fórmula para crear discos distintos y no aburrir, la banda vuelve a combinar géneros y a crear un híbrido que, lejos de sorprender, sí nos deja satisfechos. Valeria Cuéllar Figueroa.


5. 'Natalie Prass', Natalie Prass

Un vendaval de frescura e intimidad llegó a comienzos de este año con el debut de Natalie Prass. La cantautora oriunda de Richmond, Virginia, atesora una voz transparente, aniñada pero de gran personalidad, que cubre un repertorio que no escatima en recursos, sin exagerarlos. El álbum incorpora vientos, cuerdas y ciertos aportes del jazz y el country-soul que lo vuelven retro, en el mejor sentido de la palabra. En esta artista hay un gran potencial y sed de descubrimientos (sus recientes covers de Janet Jackson, Simon & Garfunkel, Grimes y Anita Baker así lo confirman), por lo que esperamos que su cara nos sea más familiar a partir de ahora. Lo que ya logró fue matarnos suavemente con su canción. Leandro Chico.


4. 'Sometimes I Sit And Think, And Sometimes I Just Think', Courtney Barnett

Barnett se ganó el cariño y respeto de la prensa y los fans mucho tiempo antes de lanzar su primer LP. Cuando finalmente se estrenó Sometimes I Sit And Think… la aprobación fue unánime. Ese estilo tan particular -relajado, espontáneo y natural- que demostró siempre la artista a la hora de hacer música se volcó de forma brillante y excepcional en este disco debut que, con una presencia casi protagónica de la guitarra, combina letras sumamente creativas y melodías rock, a veces un poco más grunge, otras más pop. El álbum probablemente sea una gran demostración que el rock no murió allá por los 70 y que no necesita reinventarse para sobrevivir, siempre y cuando se haga con la firmeza, exquisitez y, por supuesto, el talento de esta australiana. Valeria Cuéllar Figueroa.


3. 'Ten Love Songs', Susanne Sundfør

Vemos en Ten Love Songs una luz de esperanza que surge del corazón mismo del muchas veces menospreciado pop. Desde pistas dance adictivas hasta otras dramáticas con arreglos orquestales delicados, el trabajo de Susanne Sundfør acaba por mostrar diez formas acabadas que puede cobrar el amor; son letras sinceras y universales bajo el código Italo-disco o muchos de los sonidos que germinaron a fines de los ’70 y principio de los ‘80 pero con un aire renovador. Aquí el corazón se rompe, reflexiona, se recompone y vuelve a arremeter; es el álbum inesperado que te enamora de la manera más sencilla y honesta. Leandro Chico.


2. 'Carrie & Lowell', Sufjan Stevens

Si bien toda la discografía del músico de Michigan es sólida y merece la ovación, con Carrie & Lowell alcanza una perfección que emociona, nos deja boquiabiertos y pidiendo más a todos los que apreciamos de forma inconmensurable el indie folk. El álbum tiene su costado más acústico, es íntimo y puro como pocos, compuesto por pequeños momentos -muy personales pero aun accesibles- que conmueven con relatos inspirados en la niñez de Stevens. La depresión, la soledad, la esperanza, las enfermedades, las adicciones, la familia, toda una combinación de emociones y vínculos que consolidan la prosa del talentoso artista que, a partir de la intención de canalizar con música los sentimientos negativos y el sufrimiento, crea una obra inmensa. Valeria Cuéllar Figueroa.


1. 'Currents', Tame Impala

Currents fluye en un mismo registro sonoro pero con la genialidad de mostrar tantos matices cuantos sentimientos se pueden vivir en una relación. Currents tiene un propio universo compositivo que atraviesa distintos paisajes y texturas con melodías conmovedoras, sean suaves o marchosas, sean más producidas o más minimalistas. Currents cristaliza a Kevin Parker como un todopoderoso productor que se desenvuelve entre la psicodelia y el synthpop como pez en el agua, por eso se posiciona como el mejor sucesor que el laureado Lonerism podía tener. Currents es orgánico y atrae al oyente a un mundo de emociones del que no se puede escapar. Currents es la realidad paralela en la que vivimos este año y no nos queremos salir. Leandro Chico.