Lo mejor del histórico Desert Trip: los Stones, Macca, Waters y más

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Desert Trip

El último fin de semana, se desarrolló la primera tanda de los mega-conciertos Desert Trip, que tuvieron lugar entre viernes y domingo en Indio, California –donde también se celebra el popular festival Coachella- con un lineup inédito y glorioso: The Rolling Stones, Paul McCartney, Roger Waters, Bob Dylan, Neil Young + Promise of the Real y The Who. El 14, 15 y 16 de octubre, la hazaña se repetirá.


El viernes, el encargado de abrir el Día 1 fue Bob Dylan, que con 16 canciones llenó las expectativas de la multitud y entregó clásicos como este.

The Rolling Stones, por su parte, llegaron con la fuerza del anuncio del nuevo disco Blue & LoneSome -que saldrá el 2 de diciembre- y la proyección en cines del concierto histórico en Cuba. Hubo varias emociones: tocaron el clásico blues “Ride ‘Em on Down” luego de 54 años, que estará además incluido en el disco que se viene, y se despacharon, por primera vez en su historia, con un cover de “Come Together” de The Beatles. Imperdible.

En el Día 2, Neil Young + Promise of the Real mostró su fortaleza escénica y su capacidad para encantar multitudes gracias a un puñado de clásicos infalibles, como “Heart of Gold”, Harvest Moon” y “Down by the River”. Al final, sólo le quedaron “40 segundos”, que acabaron por ser ocho minutos de “Rockin’ in the Free World”. ¡Dale play!

Luego vino Sir Paul McCartney con el set de la gira One on One, poblado de nostalgia e hitos musicales de una carrera extraordinaria. ¿Las perlas? “I Wanna Be Your Man”, que no tocaba desde 1993, y la visita de Neil Young para ejecutar tres temas memorables: “A Day in the Life”, una de las mejores canciones de The Beatles, la insignia de John Lennon “Give Peace a Chance” y “Why Don’t We Do It in the Road”, también de los Fab 4, por primera vez en vivo en un concierto de Macca.

Ayer, The Who abrió el Día 3 con un recital sin desperdicio: 23 canciones que atravesaron 50 años de una obra que aún hoy se mantiene vigente. Mirá lo que ocurrió cuando la banda tocó el himno “My Generation”.

Finalmente, Roger Waters fue el encargado de cerrar el fin de semana con un set dedicado, completamente, a la discografía de Pink Floyd. Quizás el momento de mayor poder simbólico fue el de la performance de “Another Brick in the Wall Part 2”, especialmente por el contexto político que vive por estas horas Estados Unidos. El coro que acompañó al genial artista vestía una remera con la leyenda “Derriba el muro”. Esto fue lo que ocurrió arriba del escenario.