La puerta de al lado: una terapia de amor intensiva entre vecinos

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por leandro chico | @leanchico | mas notas del autor

La semana pasada, más específicamente el 23 de marzo, tuvo su estreno en el Paseo La Plaza la obra La puerta de al lado, una divertidísima comedia que promete ser una de las más destacadas del género en la temporada 2017 de la Ciudad de Buenos Aires. Con dirección del genial Ciro Zorzoli, los personajes interpretados por Jorgelina Aruzzi y Peto Menahem nos introducen en el mundo de dos vecinos que se detestan pero que comparten el mismo objetivo: conocer a alguien con quien compartir sus vidas.


La historia, creada por el escritor y dramaturgo francés Fabrice Roger-Lacan, nieto del célebre psicoanalista Jacques Lacan, llega a la Argentina a través de la versión elaborada por Fernando Masllorens y Federico González del Pino, con producción general a cargo de Pablo Kompel y Gustavo Yankelevich.

Ella (Jorgelina Aruzzi) es una estructurada y obsesiva psicóloga que sale poco de su casa, en la que prefiere quedarse a solas mientras lee un libro acompañada de una copa de vino. Él (Peto Menahem), en contraposición, es gerente de marketing, vive en el mismo edificio -más precisamente en el departamento de enfrente- y tiene una vida social más activa. Ambos se encuentran solteros a los cuarenta, poseen hábitos completamente disímiles y, sin buscarlo, comienzan a frecuentarse entre la salida del ascensor y las puertas de sus propios hogares, separadas por un metro de distancia.

Comienzan a tratarse ásperamente, mediante reclamos de convivencia, pero con el tiempo van desarrollando una mayor intimidad, tan extraña como sus respectivas personalidades, que, en apariencia, parecen separarlos. Paralelamente y cada uno por su lado, deciden iniciar la búsqueda de su media naranja a través de una página de citas por internet. ¿El resultado? El vínculo entre ambos toma dimensiones inefables y se convierte en la contracara de aquellos que surgen online.

Zorzoli, director de las sensacionales obras Estado de ira, Las criadas y la también en cartelera Tarascones, demuestra una vez más que su versatilidad para manejarse en los distintos colores del humor y el drama no tiene límites. En La puerta de al lado, nos presenta una relación turbulenta entre vecinos en la que se intercambian energías de todo tipo e intensidad -humanas, claramente. Esto nos pone a los espectadores en la misma montaña rusa emocional que experimentan los protagonistas; es decir, pasamos de la risa a la incomodidad sin pausa. Un mérito insoslayable.

La puerta de al lado, afiche promocional

Jorgelina Aruzzi y Peto Menahem, reunidos nuevamente en las tablas luego del éxito Le Prenom, logran capturar nuestra atención desde el primer minuto de la obra hasta el último. No es fácil: son sólo ellos los que ocupan la escena, tienen a su cargo hacer reír al público constantemente (cuando no hacerle reflexionar) y deben mantener el ritmo del relato incluso cuando realizan acciones por separado pero que suceden en simultáneo. Y una meta no menos importante: darle verdad a dos personajes psicológicamente complejos en un contexto de mucha actualidad: el vínculo real vs. el vínculo digital.

La tarea más ardua, quizás, se la lleva Aruzzi, que no escatima ningún recurso en desplegar toda su destreza de comediante en una composición que, sin dudas, le valdrá muchos reconocimientos. Su voz, su cuerpo, todas sus capacidades expresivas están puestas al servicio de esta psicóloga que se gana la vida ayudando a los demás pero que no puede destrabar sus propias estructuras ni su manera de relacionarse con el sexo opuesto. Menahem, por su parte, constituye el partenaire ideal: se enfrenta al retrato de un oficinista menos conflictuado y más afable que su vecina, que parece tener todo bajo control; sin embargo, puede ser empujado a sus límites en cuestión de segundos. En distintos planos de expresividad, la actriz y el actor se interpelan orgánicamente a favor del humor y la locura que propician.

El diseño de escenografía, en manos de Alberto Negrín, y el de iluminación, a cargo de Eli Sirlin, nos permiten pendular nuestras miradas e intereses entre estos dos departamentos que representan dos personalidades bien definidas y disímiles. El aumento de la tensión en ambos espacios se distiende en  la dinámica y la expansión de ese palier que separa a los personajes pero que los une a la vez.

La producción del espectáculo, en su conjunto, cuida tanto la independencia cuanto el choque de esos universos que resultan ser nuestros espejos.

La puerta de al lado se vuelve una comedia imprescindible para los que buscan reírse a carcajadas e identificarse con los vínculos amorosos en la era digital. La obra reivindica la rotundez de la comunicación cara a cara, nos enrostra nuestros propios “rollos” de mediana edad y nos confirma, una vez más, que los opuestos se atraen, incluso cuando estamos a un timbre de distancia.

La puerta de al lado. De Fabrice Roger-Lacan. Dirigida por Ciro Zorzoli. Con Jorgelina Aruzzi y Peto Menahem. De miércoles a domingo en el Paseo La Plaza, Av. Corrientes 1660. Tickets a la venta por Plateanet.com o en la boletería del teatro.