Geretto revive la intensidad de su mundo femenino

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por leandro chico | @leanchico | mas notas del autor

Como asiduo espectador teatral, tenía una deuda pendiente de ver Como quien oye llover, una pieza que, en su oportunidad, me fue altamente recomendada desde varios círculos personales y profesionales. Con esa obra, Juan Pablo Geretto había logrado una comunión con la audiencia no sólo por la profundidad del texto sino también por su camaleónica interpretación de distintos personajes femeninos, uno detrás del otro.


Parte de esa deuda pude saldarla en 2012 al verlo en acción en Rain Main, que protagonizó junto a Fabián Vena y cuya actuación me conmovió profundamente, como también al público general y críticos de espectáculo. Restaba poder realizar mi acercamiento a Como quien oye llover y la oportunidad llegó este fin de semana, durante las funciones estreno de la obra en la Sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza.

Juan Pablo Geretto se encargó de aclarar que su unipersonal –donde paradójicamente le pone el cuerpo a varias personalidades- no es el mismo que aquel estrenado en 2004 y presentado de manera intermitente durante el resto de la década pasada. El actor tenía casi 30 años cuando lo terminó de escribir y ahora, a sus 41, sintió que tenía que cambiar el punto de vista y acomodarse a su presente. Es entendible, el hombre detrás de las mujeres que representa ya no es el mismo, por lo que la mirada sobre el pasado se actualiza desde quién es hoy.

Como quien oye llover es un espectáculo de humor íntimamente relacionado con el drama que relatan en primera persona tres mujeres adultas que circundaron el mundo del pequeño Juan Pablo en la ciudad santafecina de Gálvez, donde fue criado. Un niño de 4 años que solo buscaba que lo quisieran. Ese es punto de partida de las distintas proyecciones femeninas que el intérprete plantea en escena.

Así nos presenta a Ana María, quien fue amante de Juan Carlos por 20 años y de cuya relación quedó como legado Apolo, el perro de ambos, que ahora le hace olvidar su soledad y recordar diariamente los sinsabores del amor de su vida. No menos solitaria es Nelly, quien piensa a su fallecido marido con poca gratitud y desnuda la relación con sus hijos con extrema crueldad y sin escrúpulos mientras visita a una amiga convaleciente en un hospital. Finalmente, la mamá de La Chucky, verborrágica y explosiva, se enfrenta como puede a las urgencias que su entorno familiar y socio-económico le devuelve.

Como quien oye llover

Así dicho, pareciera que somos testigos de un tremendo dramón que explora la psicología de tres mujeres acosadas por la infelicidad, los deseos irresueltos, las malas decisiones o las consecuencias del rencor cultivado por años. Sí, se puede leer de esa manera. Pero, definitivamente, es un espectáculo de humor que exorciza los infortunios de la vida burlándose de ellos de manera inteligente y siendo lo más fiel posible a los códigos que manejan cada una de esas personalidades, según sus respectivos horizontes de verdad.

El público –en el que me incluyo- no para de reír porque en Ana María, en Nelly y en la madre de Chucky están nuestras propias madres, abuelas, tías, vecinas del barrio que sueltan sus miserias sin hipocresías, aunque esas historias son pocas veces reveladas en la vida cotidiana ya que generan vergüenza, pudor o rechazo.

Para el espectador, el teatro se vuelve en un sitio de expiación para soltar lo triste y patético, por eso la risa se acumula y no para de expresarse, tal cual es para Juan Pablo Geretto representar con autenticidad y humor a esas tres mujeres que fueron parte de su crecimiento.

En codirección con Alejandra Ciurlanti, el autor y actor plantea un juego, a partir del niño que encarna, sobre el universo femenino que lo acompañó y amparó. Con un resultado a la vez entrañable, crudo y desopilante, toma el cuerpo de esas mujeres en escena en una maratónica transformación tras transformación con el mérito indiscutido de que nada de lo personificado se parece a lo anterior.

No necesita reforzar con maquillaje, vestuario o accesorios esa diferenciación. Esas mujeres le son tan familiares que las internaliza con increíble destreza y rapidez, con los recursos indispensables, esos que aportan su enorme talento para terminar de configurar la voz, la expresión corporal y la mochila con la que cada una carga. Como si fuera poco, esa ductilidad también le permite interactuar con el público de un momento a otro y sin que el relato se vea afectado en lo absoluto. Allí se palpa el oficio que le dio el café concert y su trayectoria, para mezclarse con los espectadores e interpelarlos con humor e inteligencia.

Como quien oye llover entrelaza múltiples historias de vida, poesía, música y rasgos propios de personajes que nos son reconocibles a todos pero con el sello personal de un artista que se ganó un lugar de prestigio en la escena nacional a fuerza de talento y perseverancia. Un viaje lúdico y honesto a la verdad de muchas mujeres que, sin dudas, merece ser transitado.

Como quien oye llover. Autor e intérprete: Juan Pablo Geretto. Dirigida por Alejandra Ciurlanti y Juan Pablo Geretto. Funciones de jueves a domingo en la Sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza, Av. Corrientes 1660, Ciudad de Buenos Aires. Entradas a la venta por Plateanet.com o en la boletería del teatro.