Esa irresistible tentación electropop llamada Shura

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Shura

por leandro chico | @leanchico | mas notas del autor

Tuvieron que pasar más de dos años y la publicación de siete canciones para que podamos tener acceso completo a Nothing’s Real, el disco debut de la promesa británica Alexandra Denton, conocida por su nombre artístico Shura, lanzado el mes pasado. Jugadora de fútbol para el Manchester City en su adolescencia, la artista synthpop fue ofreciendo música en cuotas desde 2014, al tiempo que iba creciendo la cantidad de seguidores interesados en ella.


La primera canción que escribió para el álbum es “Touch”, compuesta y producida junto a Joel Pott, su gran aliado en este primer esfuerzo discográfico. El tema fue  la punta de lanza para que todos se den vuelta a ver quién era esa chica que nos envolvía con una balada electropop acerca de un amor interrumpido pero aún latente. Gran parte de la atracción que generó el track se debió al video clip que lo acompañó, en el que hombres y mujeres se penetraban con la mirada y se besaban adorablemente entre sí.

Desde que el álbum comienza a sonar con la primera pista instrumental y luego con la burbujeante “Nothing’s Real”, tenemos la certeza de que Shura se divierte y nos quiere divertir. Que tiene el completo control de lo que presenta, partiendo de sus letras con experiencias agridulces y empujándonos a vivir cada una de ellas con sonidos que se amalgaman perfectamente, que cambian con el fluir de las historias y que van del down al uptempo con naturalidad y frescura.

Un ejemplo muy claro de esto es el puente que se crea entre “Kidz ‘n’ Stuff” e “Indecision”: la primera canción, escrita para la misma persona a la que se dirigió “Touch”, muestra la superación de la separación junto al lamento por no haber sospechado en el comienzo que las cosas no iban a funcionar. Hacia el final, el ritmo se acelera y empalma con “Indecision”, donde las cosas se vuelven confusas nuevamente. “Dime por qué no podemos hacer que funcione, puede que haya terminado pero hay algo que tienes que saber: tienes mi amor, chico”.

Es sorprendente encontrar a muchos otros artistas en el sonido de Shura, como las propuestas de Madonna, Fleetwood Mac y Whitney Houston en los ’80 o las de Haim, Tegan and Sara y Carly Rae Jepsen en este milenio. No obstante, su trabajo concentra un espíritu de inquietud y mirada hacia el futuro que hace que la sintamos única y poderosa, casi sin proponérselo.

Aquí aparece también la mano del prestigioso multiinstrumentista y productor Greg Kurstin -responsable con Adele del éxito de “Hello” y de contribuciones a Sia, Beck, Lily Allen, Kelly Clarkson, Ellie Goulding, Pink y the Shins, entre otros artistas- para participar de “Tongue Tied” y “What’s It Gonna Be?”.

Este último track es quizás el mayor símbolo de Nothing’s Real y cuyo ochentoso video oficial resume con justicia: escuchar música en una habitación llena de posters y discos de vinilo, andar en bici por el barrio, asistir a las clases de ciencia o de gimnasia mientras no podés dejar de mirar al chico a la chica que te gusta y, por supuesto, la resolución amorosa que aborda la temática gay, un asunto que claramente le interesa plantear a Shura en cada oportunidad que se le presenta.

Además de ser hipnótico, el clip de “What’s It Gonna Be?” es protagonizado por la cantante y su hermano mellizo Nicholas, quien también aparece en “Touch” y “White Light”.

Nothing’s Real es meticuloso y posee una producción impecable. Nos cuenta historias honestas de amor, desamor e inseguridades a través de una voz que no necesita ser virtuosa para ser libre y apasionada. Nos ofrece una atmósfera vintage con sintetizadores que hacen su trabajo correctamente -tanto en lo bailable cuanto en lo suave- y guitarras volátiles que llegan justo cuando las estábamos necesitando. Su mayor atributo es que no hay una canción destacada sino que lo son todas.

Por lo tanto, no caben dudas que estamos frente a uno de los mejores discos pop de 2016 hasta aquí. La espera valió la pena.