Con la testosterona bien puesta

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por leandro chico | @leanchico | mas notas del autor

El ascenso de las mujeres al poder o a cargos jerárquicos en compañías u organizaciones es un tema que no ha perdido vigencia con el curso de los años, simplemente porque todavía existen prejuicios y convenciones machistas que subestiman, desmerecen ese rol, si bien hay ejemplos sobrados de que la efectividad en los lugares claves de toma de decisiones no es una cuestión de género.


Testosterona intenta poner ese tema sobre la mesa con una historia de intriga y ambición desarrollada en el piso más alto de un rascacielos, donde tiene su despacho Antonio, el influyente director de un importante periódico. Allí se encuentra a solas con la subdirectora de Contenidos, Magdalena, a quien le comunica que debe competir con otro de los empleados de confianza de la compañía para sucederlo, ya que él se retirará forzosamente en el corto plazo.

Es una tarde fría de Nochebuena y, contrarreloj, la ejecutiva debe elaborar un plan a pedido de su jefe que será tomado a consideración junto con el de su competidor. El elegido se convertirá en el nuevo responsable del diario que ocupará esa oficina en lo alto del edificio, ese espacio “cercano a Dios” que simboliza el máximo escalafón de poder y decisión de la compañía periodística (o de cualquier otra). El perdedor, deberá abandonar su puesto de trabajo.

Magdalena enfrenta el desafío no sin recibir consejos de su superior, quien espera de ella agresividad, verticalidad y, sobre todo, mayor “masculinidad”. Y allí aparecerá la testosterona de la manera más absurda que jamás hayas escuchado.

La obra escrita por la autora mexicana Sabina Berman y dirigida en Buenos Aires por Daniel Veronese maneja el humor y la tensión dramática de manera inteligente, principalmente asentada en el diálogo entre Antonio y Magdalena, que se encuentran vinculándose solos en un despacho mientras se revelan pensamientos y verdades calladas por años y donde se despiertan sentimientos tan disímiles como complejos para manejar con tranquilidad. Trabajo e intimidad se confunden y los personajes se exponen al desborde emocional con cada mirada, gesto o frase que, en apariencia, es ingenua pero que, sin embargo, modifican profundamente al otro.

Osmar Núnez y Viviana Saccone cargan con esa tensión profesional y erótica que empieza a desencadenarse y mostrarse progresivamente desde que ingresan a escena y la llevan adelante con autoridad, sobre todo la actriz, que internaliza el exigente personaje con sutileza y credibilidad.

La escenografía diseñada por Alberto Negrín plantea un espacio asfixiante y expansivo, según el momento, y se ajusta a la narración con precisión. Se trata del único lugar de acción, donde los personajes pasan casi 24 horas juntos, que contiene los elementos justos y necesarios para que la transición temporal fluya naturalmente, también gracias al aporte de Eli Sirlin en iluminación.

Esta pieza teatral no sólo pone de manifiesto las creencias y prejuicios sociales que existen sobre el rol de la mujer como figura al mando sino que se burla de ellos al plantear que la ambición y la (re)acción rápida frente a una situación crítica no depende de ninguna hormona que potencie “masculinidad” alguna.

Testosterona. De Sabina Berman. Dirigida por Daniel Veronese. Con Osmar Núñez y Viviana Saccone. En Multiteatro, Av. Corrientes 1283. Entradas a la venta por Plateanet.com o en la boletería del teatro.