Carne viva: la comisaría donde el universo conspira, para bien o mal

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Carne viva

por leandro chico | @leanchico | mas notas del autor

La cartelera teatral porteña no deja de sorprendernos, no sólo por su consistencia y diversidad sino también por propuestas alternativas que permiten vivir la experiencia artística desde un lugar inusual y, a la vez, excitante. Este el caso de Carne viva, la obra de la uruguaya Denise Despeyroux que acaba de estrenarse en nuestro país con dirección de Agustín Bellusci luego de ofrecer unas 180 funciones a lo largo de tres temporadas en Madrid, lo que constituyó un gran éxito del circuito off allí.


La Casona, ubicada en Corrientes 1979, en la Ciudad de Buenos Aires, nos abre literalmente sus puertas, las de sus habitaciones, para ingresar a esta historia en tres actos, que transcurren en tres espacios diferentes de la casa y de manera simultánea. Los espectadores formamos tres grupos distintos y somos guiados sorpresiva y aleatoriamente a cada uno de los cuartos/escenas, por lo que  la pieza tiene tres principios y tres finales diferentes en función del recorrido que nos toque.

Esto también significa que los actores, en una  misma función, representan la obra tres veces, interactúan unos con otros cambiando de espacios constantemente, al tiempo que deben mantener el pulso de la narración de manera sincronizada, sin perder la intensidad dramática, a pesar de la repetición. Todo un desafío dramatúrgico y actoral.

La trama no es menos compleja ni disparatada: en la comisaría de Corrientes y Ayacucho, por problemas de ajustes y recortes presupuestarios, la administración ha tenido que subalquilar dos habitaciones, una de ellas utilizada por una hipnotista y la otra por una profesora de danza. En cada uno de los “ambientes”, los intercambios esperables entre cada participante van escalando hacia situaciones críticas, sorpresivas, incomprensibles y, como en círculo mismo de la vida, recaen en la reflexión y la conciliación.

Carne viva, en La Casona

El despacho. Debido a la crisis económica, el comisario Torres (Agustín Bellusci), el inspector Bermúdez (Marcelo Vacas) y los oficiales Mónaco (Fabiana Uría) y Figueroa (Miguel Angel Farías) se ven forzados a convivir en un único espacio y esa cercanía los obliga a sacar lo mejor y lo peor de cada uno. El trabajo se confunde con lo personal y sus mentes se vuelven sus propias cárceles que no les permiten ver más allá de la oficina.

La sala de baile. Los alumnos Mía (Eva Selva), Hugo (Lucas Tavarozzi) y el inspector Bermúdez, impredecibles, se conectan con sus cuerpos y expresividad sin darle verdadera importancia al sufrimiento de Bárbara (María Hernández), la profesora de danza que, desbordada por la angustia, cambiará el curso de los acontecimientos.

El consultorio. La hipnotista Elvira (Carolina Barbosa) recibe a Mario (Matías Palacio), un cliente con el que, lejos de tener una relación convencional, mantiene negociaciones disparatadas y divaga entre lo terrenal y lo esotérico. La llegada de una lúdica y candente Mía pondrá patas para arriba el mundo de Mario y lo llevará a concretar fantasías insospechadas.

El texto de Carne Viva tiene los suficientes condimentos para tenernos entretenidos durante dos horas: la crítica a una sociedad en crisis, un grupo de policías que comparten sus miserias sin sospechar en otra parte de la comisaría ocurre una tragedia, relaciones amorosas cruzadas, secretos familiares, angustias existenciales, deseos irrefrenables  y delirios místicos.

Como hemos dicho, su mayor atractivo -y reto- es el juego de contar una historia en tres escenas de acción que transcurren simultáneamente, si bien el espectador solo presencia una por vez, yendo de una habitación a otra sin saber qué situación vendrá primera o última. Los mismos 35 minutos cronológicos en tres lugares distintos. Puede sonar confuso pero en la práctica el rompecabezas ensambla a la perfección.

El público, más activo que nunca, es guiado por La Casona mientras elige en cada cuarto desde qué rincón observar la acción (dispone de una visión de 360°), debate entre actos, es testigo privilegiado del acontecer y arma su propia aventura narrativa.

Carne viva es una experiencia teatral original y refrescante porque nos saca del confort de la butaca de platea para convertirnos en navegantes invisibles de un departamento de policía donde el universo conspira para despertar risas y reflexión por igual.

Carne viva. De Denise Despeyroux. Dirigida por Agustín Bellusci. Con Carolina Barbosa, Agustín Bellusci, Luciano Cazaux, Miguel Angel Farías, María Hernández, Matías Palacio, Facundo Salomón, Eva Selva, Lucas Tavarozzi, Fabiana Uría y Marcelo Vacas. Viernes y sábados a las 21 en La Casona, Av. Corrientes 1979. Tickets a la venta por Plateanet.com o en la boletería del teatro.