‘22, A Million’: la superación de Bon Iver

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Bon Iver

por valeria cuéllar figueroa | @vale_cuellar | mas notas del autor

La banda indie folk Bon Iver, liderada por el genial Justin Vernon, regresó este septiembre luego de cinco años de ausencia con su tercer disco de estudio 22, A Million y sucesor de Bon Iver (2011), por el que recibió el premio Grammy como Mejor Artista Revelación (un poco tarde teniendo en cuenta que el LP debut For Emma, Forever Ago se editó en 2007 con gran recibimiento de la crítica).


El nuevo y esperadísimo trabajo de Vernon no es en realidad tanto lo que esperábamos: adiós a las canciones folk a las que estábamos acostumbrados y hola a una obra maestra sumamente versátil que rompe esquemas y que sacude géneros.

Salvando las distancias, la llegada de 22, A Million nos recuerda el pasaje de los sonidos conocidos y familiares de OK Computer a la locura y extravagancia de Kid A. Incluso, el melancólico “22 (OVER S∞∞N)” –track que abre el disco- tiene matices de “Everything In Its Right Place” de la banda de Oxfordshire.

22, A Million

El pulso y la progresión de “10 d E A T h b R E a s T ⚄ ⚄” son hipnóticos y ese arsenal de instrumentos que ofrece el álbum se hace hermosamente evidente. Con “715 – CRΣΣKS”, aísla la voz de todos esos instrumentos para dejarnos solo la profundidad del auto-tune. En “33 ‘God’”, uno de los temas más lindos del álbum, Vernon continúa profundizando los temas del autodescubrimiento y la espiritualidad. “29 #Strafford APTS”, este sí el tema más hermoso, es nostalgia pura y ese sentimiento de querer refugiarse en recuerdos viejos, temática presente también en todo el disco.

“666 ʇ” continúa con el autodescubrimiento pero retoma los coros y los sintetizadores en todo su esplendor. Para “21 M♢♢N WATER”, se crea una atmósfera especial con una instrumentación intensa con saxos y sintetizadores que fluyen entre las voces de forma progresiva como un caos en ascenso. “8 (circle)” es la balada del disco, Vernon abandona la distorsión de voces y nos regala una de las mejores letras de este trabajo.

Con “____45_____”, el saxo gana más espacio y todo se hace más versátil que nunca. El viaje de 34 minutos está llegando a su fin y “00000 Million” es el mejor cierre que se podía esperar, la perfecta conclusión a todas esas dudas y paradojas planteadas a lo largo del disco, una suerte de superación y resolución.

Y un proceso similar quizás también experimenten algunos fans. Porque 22, A Million no es un disco fácil de asimilar, puede parecer sonoramente extraño o lejano al comienzo, pero vale la pena pasar por el proceso. Vernon sigue siendo un poeta brillante –que en este caso aborda una crisis personal y temas muy cercanos para todos- y verlo adentrarse en terrenos nuevos a nivel musical es una gran experiencia: la música no es lineal, hay distintas formas de vivirla y ¿quién mejor maestro que él para romper los moldes?